Hace un par de días nos llovió, ayer nos nevó y hoy ha hecho un sol radiante durante todo el día. No sólo el tiempo en esta ciudad parece contrastar, en una gran avenida te encuentras chabolas en una acera, donde la gente lava la ropa en la puerta y enormes edificios de oficinas en la otra. Paseamos por la Ciudad antigua con sus tejados estilo chino y sobre ellos se ven al fondo las principales torres del Skyline de Shanghai, que se pelean por ser la más alta de la ciudad.
Es un hecho que la ciudad está desmontada por la Expo, no hay zona que no esté en obras y se hace difícil andar por todo lo que no sea el distrito comercial de Nanjing. Con apenas 2 meses para el comienzo de la misma, o estos chinos son unos máquinas, o dudo mucho que terminen todo lo que está en obras en este momento.
Ayer fué un día de relax, sólo fuimos un rato a la "Concesión Francesa", un barrio de estilo europeo, que no tiene nada de especial si no buscas tiendas pijoteras, salvo lo curioso de ver edificios tan distintos a lo normal en China.
Esta mañana hemos descubierto un oficio nuevo para nosotros: limpiador de orejas. Un tío sentado en una sillita en la acera mientras otro, cual limpiabotas, le repasa con un bastoncillo los orificios del pabellón auditivo... uay... que asquito!
Hemos ido directamente a la ciudad antigua donde hemos podido ver los Jardines de Yuyuan, que es un rinconcito relajado dentro de esta macrourbe y que te recuerda que estás en China. Junto a él está el Yuyuan Market, que tiene toda clase de puestos y tiendas de comida y suvenires de rigor. Están muy bien ambos. Después hemos pillado el ferry que te cruza a la otra orilla con la intención de subir al edificio más alto de Shanghai hasta la fecha, el Worl Financial Center, que tiene 492 metros de altura y forma de abridor de cervezas. Ya están haciendo otro al lado que lo superará y por lo que se ve en las vallas de la obra, por bastante altura.
La verdad es que impresiona el tinglado que tienen montado en torno a este edificio, en cuanto entras parece que vas a despegar en una nave espacial. Solo falta por allí la tipa del neutrex con la peluca esa plateada. Ojú, que les gusta un futureo... Pero bueno, la subida merece la pena porque ves toda Shanghai desde lo más alto, o al menos lo que la polución te deja, porque el día estaba sin una nube y la vista no alcanzaba demasiado lejos. Subes en un primer ascensor a toda leche hasta la planta 95, a 430 metros y luego (si lo has pagado) hasta la planta 100 a 470 metros de altura. Lo mejor del edificio, según Elena, el váter, que tiene unos pocos botones que echan chorritos calentitos de agua y hay cola para probarlos. Lo que yo te diga, que les encanta.
El resto del día lo hemos pasado por Nanjing Rd, la calle más comercial tomándonos un cafelito y paseando por las tiendas, que hay a patadas. Por cierto, lo de los tíos vendiéndote de todo no es sólo en esta calle, salen de cualquier esquina de la ciudad donde alguien pueda estar de compras, y eso es casi en todas partes.
Mañana será el último día en Shanghai y casi en China, porque volamos de vuelta a Pekín pero sólo para tomar el avión de vuelta a casa al siguiente día. O sea que la cosa se termina...
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