Ayer llegamos a Eslovenia después de dos días de camino desde Dubrovnik. El primer día tomamos dirección norte hasta el desvío de Mostar-Sarajevo y nos adentramos en Bosnia. Llegamos sobre la 13:30 a Mostar y allí estuvimos recorriendo la ciudad antigua, recién reconstruida por completo después de la guerra incluyendo en famoso puente de Mostar. Allí se pueden ver fotografías de la ciudad antes y después del bombardeo que te dejan un nudo en el estómago, más aún viendo como esta gente intenta pasar página abriéndose al turismo y dando a la ciudad vida con todo tipo de negocios y actividades.
Almorzamos en Mostar el plato típico: Cevapi o salchichas a la bosnia y continuamos el camino a través de las montañas buscando la autopista de Zagreb, una vez en ella hicimos noche en Starigrad, junto al Parque Nacional de Paclenika.
Ayer continuamos el viaje rumbo a Eslovenia y a eso de las 15:30 estábamos paseando por Lubljana, capital del país. Ciudad pequeñita, agradable, limpia muy centroeuropea con un casco antiguo bonito y un castillo coronándolo. Llenamos las barrigas antes de pasear por él y probamos la cocina Eslovena, como Polenta con jamón del Karst y la Vácala (cordero guisado acompañado de verduras y pasta rellena… de muerte).
Ahora a ducharnos, que el día ha sido largo y lo vamos a despedir con una pequeña barbacoa.

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